Creación de un mundo 

Poco a poco intento volver sobre mis pasos y descubrir cuál fue ese aliento que le dio vida a este mundo; no fui yo, tampoco tú, probablemente fue la conjunción de dos cuerpos que descubrieron, después de tanto tiempo, que la única forma de coexistir era creando este mundo, que, como ya antes he mencionado, se nutre en su poética de patrones tan infinitos como los movimientos de una partida de ajedrez.