El parque del anhelo

Primero el cubo, elemento que me
permite existir en un encierro, que
contradictoriamente es liberador,
posteriormente aparecieron las
escaleras... Unas en las que me
podía subir y otras cuya cima
era completamente imposible de
conquistar; luego, tiempo después,
me di cuenta de que este espacio
permitía el juego, pero uno en donde
había una diversión solitaria.

Subir la escalera sin final, bajar por el túnel del
desconsuelo… no, del desconcierto y el temor a lo
desconocido, aunque probablemente el destino
sea aquella latencia que impulsa la creación.

Lo que se materializó fue la
negación de un parque, donde el
juego era una imposibilidad, ya que
las escaleras carecían de estabilidad
o eran demasiado pequeñas como
para subirlas.

Con el paso del tiempo
creé otros artefactos como el balancín
sin equilibrio, el rodadero con subida
y no bajada —pues no hay forma
de deslizarse por él, y, por último,
una piscina en la cual uno quisiera
meterse a jugar, pero es demasiado estrecha como para hacerlo

Panorámica del espacio.jpg
Balancín