¨Nuestra partida está ya marcada desde
el nacimiento, bien lo podemos llamar
destino para creer en algo, el ser
necesita creer y crear para sobrevivir
a la adversidad. Creo que tu partida
estaba predeterminada para que dos
cuerpos duales habitaran uno solo y
crearan con una fuerza tan abrumadora
que sólo se puede equiparar a dos
cerebros, dos corazones y numerosas
extremidades, como ya mencioné.
Aquella escalera, por la que presencié tu
salida ante lo improbable, me permitió
abrirme a lo desconocido, divagar entre
dimensiones, y acceder a artes que nos
carcomen, quehaceres que nos agobian
y alimentan nuestro ciclo.¨